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Radio Dream Lemon (Play y Actualizar)
Xat Radio Dream Lemon
martes, 27 de agosto de 2013
La Bella y La Bestia cap 9
Capitulo 9:
Tomé un vaso de agua y me decidí a pasar por el living como si nadie hubiera dicho nada. Caminé hasta llegar al pie de la escalera porque Hero me habló.
-______-dijo secamente.- Ven aquí.- permanecía sentado en el sillon.
-Dime. ¿Qué quieres? Desde aquí puedo escucharte.
-Vamos, ven aquí.-repitió. Me puse nerviosa. No me estaba hablando de mala manera, eso me sorprendió.
-En serio desde aquí te escucho perfectamente.
-Pero quiero que vengas aquí.-volteó a verme.- ¿Puedes?
Bien, tenía que ir hasta ese sillón y sentarme a su lado. Caminé y me senté a su lado.
-¿Qué quieres?-pregunté de mala gana. El simplemente se relajó sobre el sillón.
-Dos cosas.-dijo observándome.- Primero, quiero que hagas tus maletas y no se discute.-me quedé callada.- Y segundo, quiero preguntarte algo.
-¿Qué?- si, muy fría, lo se.
-¿Vienes a cenar conmigo esta noche?-y antes de que pudiera responder puso uno de sus dedos sobre mis labios.- No me grites. Vamos con un amigo y su novia.-saco el dedo de mis labios.- ¿Vienes?
-No, gracias. Prefiero cenar en mi habitación.
-Así nunca nos llevaremos bien.- puso sus manos sobre el respaldo y se apoyó en ellas.- Si tu no vas yo tampoco iré.
-Bueno.-me levanté del sillón.- Quédate aquí en casa.-caminé y subí las escaleras me siguió.
-Esta bien, si prefieres que cenemos en tu habitación, cenamos en tu habitación.
-Era una manera de decir. Y sola, sin ti, en paz.- hice el intento de cerrarle la puerta en la cara, la sostuvo y abrió, entró y la cerro.- Bien. ¿Cuál es tu problema ahora?-dije casi en un grito.
-Tengo dos problemas. Uno, que mi futura esposa me trata mas mal que a un estropajo y dos que quiero hacer esto hace unos días.
Me tomó bruscamente de la cintura pegándome a el. Colocó una de sus manos sobre mi mejilla y se dedico a besarme. Mis ojos bien abiertos y mis labios no respondían al beso. Algo en mi interior me decía que le siguiera el juego pero otro algo me decía “vete de ahí, aléjate de la bestia”. ¿Qué hay? Le seguí el beso de una manera apasionante, me encantaba su manera de besar. ¿Qué diablos dices _______?
Dejó de besarme pero no se alejó de mí, me miró directo a los ojos. El sabía como volverme loca. ¿Qué? Mierda ¬¬ no tendría que haberlo besado.
-¿Qué haces?-grité separándome bruscamente de el.- ¿Estas mal?-me miró confundido.
-¿Pero que te pasa?-dijo en un grito.- Si te encantó.- gritó como al descuido.
-Vete, vete de mi habitación en este momento.
-No.
-Ya.-grité. No se le movió ni un pelo.- Vete.- al ver que el no se iba me fui yo.
Baje las escaleras hecha una furia y el venía detrás.
-No me persigas.-grité dándome la vuelta. El se veía más alto debido a que estaba un escalón más arriba.- Imbécil.-dije de mala gana. Bajo hasta mi escalón y me tomó de la cintura.- No me toques Jaejoong.-intenté zafarme.- Aléjate en este instante si no quieres que grite.
-Grita.-dijo sin problema alguno.- Grita todo lo que quieras.
-Si, gritaré y te llevaran a la cárcel por abusador.
-No lo creo pequeña.-rió.- Supuestamente estamos de novios, si tu gritas pensaran que es de placer. Vamos, grita.
-Te odio.-murmuré.
-¿No que ibas a gritar?-preguntó tocando mis labios con sus dedos.- Vamos, grita para mi.
-Aléjate.-lo empujé pero fue inútil. Nada lograría, sus brazos eran el doble de fuertes que los míos.- Hero, por favor.-dije enojada.
-Dame una razón para que te suelte.
-Me estas repugnando.
-Esa no es una razón. Mira, seré bueno. Una condición y te suelto.-sonrió. Esperé que siguiera y así fue.- Vienes a cenar conmigo y mis amigos esta noche.
-No, di otra cosa.
-Un beso.
-Cenaré contigo.-dije de mala gana. Disminuyó la presión con la que me sostenía.
-Escucha bien ¿si?-me besó la mejilla.- Yo te suelto, pero si esta noche no vienes conmigo, te juro que entro a tu habitación y ya sabes lo que pasara.- me soltó. Corrí escaleras arriba.
Me encerré con llave en mi habitación. Pensé seriamente en no ir, se que no entrará en mi habitación y me violara ¿O si? Mejor ni exponerse a tener que quedarme despierta toda la noche para que no me viole. Voy con el, y vuelvo a casa para dormir en paz.
Respiré profundamente, tenía hambre, pero no me quería topar con Hero. Agarré el pomo de la puerta y me decidí a abrirlo pero cuando lo giré esta se abrió golpeándome en la nariz.
-Uh perdona.-se acercó a mi.- Pensé que dormías, no que estabas tras la puerta.
-Ahhh que imbécil eres.- dije mientras me levantaba del suelo. Me maree e intenté agarrar algo para estabilizarme, pero por desgracia lo único a mi alcance era Hero.
-No te caigas.-dijo tomándome por la cintura.
-No me toques.-intenté zafarme de el pero me pegó a su cuerpo.
-Si no te agarro te caes.-dijo advirtiéndome. Se acercó a mis labios.
-Si no me hubieras pegado en la nariz no me estaría por caer.-le dije de mal modo sacando sus manos de mi cuerpo.- Te dije que no me toques.
-Pero yo quiero tocarte. ¿Cuál es el problema?
-Ya, para Hero-dije sentándome en la cama.
-¿Por qué tan a la defensiva?-preguntó arqueando una ceja.
-¿A que venias a mi habitación?-dije ignorando sus palabras.
-Quería… hablar contigo.-dijo con cierto nerviosismo.
-¿Ah si? Pero habías dicho que pensabas que yo estaba durmiendo.
-Si, verdad.-se sentó a mi lado.- Vamos a almorzar.-me avisó.
-Que bien.-dije levantándome de la cama. Tenia bastante hambre.- caminé hasta la puerta.
-Una cosa.-rió.- Tienes la nariz roja.-y salió por la puerta antes que yo.
Me miré al espejo y efectivamente si, la tenía roja. Estúpido Hero ¬¬.
Baje las escaleras y me encontré con Hero que comía como cerdo, wooow nunca lo había visto así. Me senté a su lado y comencé a comer.
-¿Me pasas la sal?-dijo estirando la mano.
-¿Y el por favor?-pregunté agarrando la sal.
-Por favor.-dijo inquieto. Dejé la sal sobre la mesa y el la tomó.
-De nada.-dije sarcástica pero el no respondió.
-¿Vendrás esta noche?-preguntó.
-Si, supongo. ¿Qué mas da?
-No lo se, tal vez quieras la segunda.
-¿Sabes que Hero?...dije molesta.- ¿Quieres que hablemos de sexo?- abrió los ojos.- Pues vamos, háblame de sexo, dale que te escucho. Dime. ¿Con cuantas has estado?
-Hey, tranquila.-dijo divertido.- No tienes porque ponerte así.- rió.- Me acabo de dar cuenta de algo.
-A ver…-dije con pesadez.- ¿De que?
-De que eres virgen.-dijo metiéndose un pedazo de pan a la boca.
La Bella y La Bestia cap 8
Capitulo 8:
Abrí los ojos y me encontré recostada en mi cama. Volteé a ver mi habitación y estaba completamente sola. Me senté y me agarré la cabeza con ambas manos, me partía del dolor. Miré mi muñeca envuelta en una gasa y luego me levanté de la cama, casi me caigo al marearme. Me afirmé en los muebles para caminar hasta el baño.
Mi rostro estaba pálido y bajo mis ojos unas pequeñas bolsas grises me dieron la pauta para saber que estaba enferma.
Me puse lo primero que encontré en mi armario y me cepillé el cabello y los dientes. No tenía ganas de estar levantada pero tenía hambre.
Comencé a bajar las escaleras con lentitud, estaba mareada y un mal paso me podría haber llevado al suelo.
-¿Qué haces de pie?-preguntó Hero cuando me vio.- Sube ya y recuestate en la cama.-me exigió. Solo negué con la cabeza y seguí a mi paso.- ______ Han -dijo casi en una orden.
-No quiero.-mi voz sonaba débil.- Tengo hambre.-terminé de bajar y camine hasta la mesa.
-Estas débil.-me informó tomando de su taza.- El medico dijo que debes permanecer en la cama por 48 horas.
-¿Qué medico?-moví la silla y me senté.
-El que te atendió ayer cuando te desmayaste.
-¿Ayer?-pregunté confusa.
-No te esfuerces en entender. Sube a tu habitación, ya pediré que te lleven el desayuno.
-Pero no quiero estar ahí tirada como un estropajo. Quiero desayunar aquí abajo.-no pude levantar mi tono de voz, ni siquiera sonaba en tono de reproche.
-Bien, desayuna aquí, pero luego subes. Y no quiero que me cuestiones eso.-se levantó de la mesa.- Yo voy al trabajo, si necesitas algo están las chicas.
Desayune más lenta de lo normal. Me sentí terrible así que me dormí unas horas más.
Desperté temprano y ya no sentí esa sensación de mareo que había sentido los días anteriores. Había pasado tres días en reposo absoluto.
Entré al baño y me puse frente al espejo.
Mi cara estaba pálida pero las bolsas bajo mis ojos habían desaparecido, estaba mejor.
Me adentré en la ducha y luego de cinco minutos salí con una toalla que rodeaba mi cuerpo. Cepillé mi cabello húmedo y maquillé mi rostro. Me vestí abrigada, hacía mucho frío, ayer entramos en invierno.
Baje a desayunar y me encontré con Hero abriendo unas cartas.
-Buen día.-dije sin darle mucha importancia a su presencia.
-Buen día.- ni siquiera me dirigió la mirada. Estaba concentrado leyendo.- Mierda.-murmuró.
-¿Algún problema?-pregunté prendiendo el televisor.
-Nada que pueda afectarte a ti.-dijo de mala gana. Aun que yo estaba enferma y Hero cuidaba de mi, nuestra relación no mejoró ni un poquito.
-Ah, entonces supongo que esta todo bien.-dije irónica. Levantó su mirada hacía mi.
-Desayuna rápido, tenemos que hablar.-dicho esto subió las escaleras hasta su habitación.
-¿Qué va a desayunar señorita?-preguntó Madeline como todas las mañanas.
-Ya sabes, lo que siempre desayuno.-respondí pensando en que iba a decirme Hero.
Desayune con la duda de la charla con Hero. Sábado en la mañana y ya nos habíamos tratado mal. Pienso que nunca, pero nunca, me llevaré bien con el, es que por más que trate, es imposible.
Al terminar con mi desayuno subí hasta mi habitación, tras cerrar la puerta, esta se volvió a abrir.
-¿Qué haces?-pregunté observándolo.
-Te dije que tenemos que hablar.
-Bien, dime.-ni lo miré. Solo caminé hasta sentarme en mi cama. Me siguió y se sentó a mi lado.
-Nos vamos a Estados Unidos.
-¿Qué?-pregunté levantando una ceja.-¿Por qué?
-Porque tengo que viajar y tu te vienes conmigo.
-No, ni lo sueñes Jaejoong.- dije abriendo los ojos bien grandes.- Ni loca me voy contigo hasta Estados Unidos.
-Vendrás quieras o no.-me informó.- No te dejare aquí.
-¿Por qué no? No tiene sentido que vayamos de viaje juntos si nos llevamos mal. No van a cambiar las cosas, obligándome a acompañarte me haces odiarte aun mas. Entiende puedo estar sola sin tenerte cerca.
-No creo. Te recuerdo que días atrás te cortaste y casi te desangras.
-¡Que exageración!-dije riendo sarcástica. Me observó con firmeza.- Yo me quedo aquí, tu te vas a Estados unidos.
-Tu te vienes conmigo a Estados Unidos.- se levantó de la cama.- Y no se discute más. ¿Qué crees? Que te dejaré aquí para que te mates con un pedazo de espejo. Ni lo sueñes _____.- salió de la habitación azotando la puerta.
Bien, me voy a Estados Unidos con mi hermoso futuro esposo. Es que mi vida es tan perfecta que quiero saltar de felicidad.- sarcasmo.- ¿Por qué tiene que molestar? Preferiría ser su esclava antes que ser su esposa. Es que es tan molesto, y posesivo.
No entiendo porque no se va solo y me deja unos días en paz. Aun que… un momento. ¡Stop!
“¿Qué crees? Que te dejaré aquí para que te mates con un pedazo de espejo. Ni lo sueñes _____.” ¿Se preocupa por mi? Bien, entonces no me lleva a pasar unas vacaciones, me lleva porque si no me mato aquí en el baño. De todas maneras es un imbécil.
¿Qué hice esa tarde?
-Facebook.
-Facebook.
-Facebook.
-Twitter.
-Facebook.
Aburrido ¬¬
Baje por algo de comida y me encontré con el encanto de Hero Jaejoong tirado en el sillón mientras hablaba por teléfono.
-No Xian- dijo entre risas. No sabía que los ogros reían.- Ya sabía… Para ese entonces estaré en Estados Unidos… No puedes venir…-me quedé tras el sillón escuchándolo.- Con _______Han... Algún día… si… me he cansado de decirte que es hermosa.
¿Hablaba de mi? Si, claro que hablaba de mi, antes había dicho mi nombre. Mis mejillas se ruborizaron y antes de que el me pudiera ver salí de ahí y caminé hasta la cocina.
Abrí los ojos y me encontré recostada en mi cama. Volteé a ver mi habitación y estaba completamente sola. Me senté y me agarré la cabeza con ambas manos, me partía del dolor. Miré mi muñeca envuelta en una gasa y luego me levanté de la cama, casi me caigo al marearme. Me afirmé en los muebles para caminar hasta el baño.
Mi rostro estaba pálido y bajo mis ojos unas pequeñas bolsas grises me dieron la pauta para saber que estaba enferma.
Me puse lo primero que encontré en mi armario y me cepillé el cabello y los dientes. No tenía ganas de estar levantada pero tenía hambre.
Comencé a bajar las escaleras con lentitud, estaba mareada y un mal paso me podría haber llevado al suelo.
-¿Qué haces de pie?-preguntó Hero cuando me vio.- Sube ya y recuestate en la cama.-me exigió. Solo negué con la cabeza y seguí a mi paso.- ______ Han -dijo casi en una orden.
-No quiero.-mi voz sonaba débil.- Tengo hambre.-terminé de bajar y camine hasta la mesa.
-Estas débil.-me informó tomando de su taza.- El medico dijo que debes permanecer en la cama por 48 horas.
-¿Qué medico?-moví la silla y me senté.
-El que te atendió ayer cuando te desmayaste.
-¿Ayer?-pregunté confusa.
-No te esfuerces en entender. Sube a tu habitación, ya pediré que te lleven el desayuno.
-Pero no quiero estar ahí tirada como un estropajo. Quiero desayunar aquí abajo.-no pude levantar mi tono de voz, ni siquiera sonaba en tono de reproche.
-Bien, desayuna aquí, pero luego subes. Y no quiero que me cuestiones eso.-se levantó de la mesa.- Yo voy al trabajo, si necesitas algo están las chicas.
Desayune más lenta de lo normal. Me sentí terrible así que me dormí unas horas más.
Desperté temprano y ya no sentí esa sensación de mareo que había sentido los días anteriores. Había pasado tres días en reposo absoluto.
Entré al baño y me puse frente al espejo.
Mi cara estaba pálida pero las bolsas bajo mis ojos habían desaparecido, estaba mejor.
Me adentré en la ducha y luego de cinco minutos salí con una toalla que rodeaba mi cuerpo. Cepillé mi cabello húmedo y maquillé mi rostro. Me vestí abrigada, hacía mucho frío, ayer entramos en invierno.
Baje a desayunar y me encontré con Hero abriendo unas cartas.
-Buen día.-dije sin darle mucha importancia a su presencia.
-Buen día.- ni siquiera me dirigió la mirada. Estaba concentrado leyendo.- Mierda.-murmuró.
-¿Algún problema?-pregunté prendiendo el televisor.
-Nada que pueda afectarte a ti.-dijo de mala gana. Aun que yo estaba enferma y Hero cuidaba de mi, nuestra relación no mejoró ni un poquito.
-Ah, entonces supongo que esta todo bien.-dije irónica. Levantó su mirada hacía mi.
-Desayuna rápido, tenemos que hablar.-dicho esto subió las escaleras hasta su habitación.
-¿Qué va a desayunar señorita?-preguntó Madeline como todas las mañanas.
-Ya sabes, lo que siempre desayuno.-respondí pensando en que iba a decirme Hero.
Desayune con la duda de la charla con Hero. Sábado en la mañana y ya nos habíamos tratado mal. Pienso que nunca, pero nunca, me llevaré bien con el, es que por más que trate, es imposible.
Al terminar con mi desayuno subí hasta mi habitación, tras cerrar la puerta, esta se volvió a abrir.
-¿Qué haces?-pregunté observándolo.
-Te dije que tenemos que hablar.
-Bien, dime.-ni lo miré. Solo caminé hasta sentarme en mi cama. Me siguió y se sentó a mi lado.
-Nos vamos a Estados Unidos.
-¿Qué?-pregunté levantando una ceja.-¿Por qué?
-Porque tengo que viajar y tu te vienes conmigo.
-No, ni lo sueñes Jaejoong.- dije abriendo los ojos bien grandes.- Ni loca me voy contigo hasta Estados Unidos.
-Vendrás quieras o no.-me informó.- No te dejare aquí.
-¿Por qué no? No tiene sentido que vayamos de viaje juntos si nos llevamos mal. No van a cambiar las cosas, obligándome a acompañarte me haces odiarte aun mas. Entiende puedo estar sola sin tenerte cerca.
-No creo. Te recuerdo que días atrás te cortaste y casi te desangras.
-¡Que exageración!-dije riendo sarcástica. Me observó con firmeza.- Yo me quedo aquí, tu te vas a Estados unidos.
-Tu te vienes conmigo a Estados Unidos.- se levantó de la cama.- Y no se discute más. ¿Qué crees? Que te dejaré aquí para que te mates con un pedazo de espejo. Ni lo sueñes _____.- salió de la habitación azotando la puerta.
Bien, me voy a Estados Unidos con mi hermoso futuro esposo. Es que mi vida es tan perfecta que quiero saltar de felicidad.- sarcasmo.- ¿Por qué tiene que molestar? Preferiría ser su esclava antes que ser su esposa. Es que es tan molesto, y posesivo.
No entiendo porque no se va solo y me deja unos días en paz. Aun que… un momento. ¡Stop!
“¿Qué crees? Que te dejaré aquí para que te mates con un pedazo de espejo. Ni lo sueñes _____.” ¿Se preocupa por mi? Bien, entonces no me lleva a pasar unas vacaciones, me lleva porque si no me mato aquí en el baño. De todas maneras es un imbécil.
¿Qué hice esa tarde?
-Facebook.
-Facebook.
-Facebook.
-Twitter.
-Facebook.
Aburrido ¬¬
Baje por algo de comida y me encontré con el encanto de Hero Jaejoong tirado en el sillón mientras hablaba por teléfono.
-No Xian- dijo entre risas. No sabía que los ogros reían.- Ya sabía… Para ese entonces estaré en Estados Unidos… No puedes venir…-me quedé tras el sillón escuchándolo.- Con _______Han... Algún día… si… me he cansado de decirte que es hermosa.
¿Hablaba de mi? Si, claro que hablaba de mi, antes había dicho mi nombre. Mis mejillas se ruborizaron y antes de que el me pudiera ver salí de ahí y caminé hasta la cocina.
La Bella y La Bestia cap 7
Capitulo 7:
-Solamente tienes que atender el teléfono y separarme estas carpetas en “Entregados y pendientes”. ¿Entendido?-me explicaba mientras me pasaba las carpetas.- Las que tienen el sello rojo son los entregados y los que no lo tienen son los pendientes.- me observó.- ¿Me estas escuchando?
-Si, Hero.-respondí como si fuera su empleada.- ¿Nada más?
-Si, solo pásame los llamados de estas dos personas.-me pasó un papel.- Anota.- me dio lapicera.- Micky Yoochun y Xian Junsu. Para las demás personas que llamen, yo estoy en una importante reunión. ¿De acuerdo?- caminó hasta la puerta.- ¿Crees que podrás?
-Si, Hero.-dije obvia.- Ya vete y déjame en paz.
Cerró la puerta de “mi oficina”. Comencé separando las carpetas en “entregados y pendientes”, no hubo ningún llamado hasta las 10:00 am pero ya luego el teléfono no paraba de sonar. Era un llamado tras otro y luego otro. No creí que ser la secretaria de Hero Jaejoong sería tan agotador.
-Oficina de Hero Jaejoong ¿En que puedo ayudarle?
-Que sensual suena cuando tú lo dices.-dijo su voz tras el teléfono.
-No juegues, hay como seis personas esperando que atienda.
-¿Más importantes que tu futuro esposo?-contestó con seriedad.
-Hero tu mismo sabes que no nos casamos por amor así que no me vengas con pavadas.
-_____ Han te advierto que soy muy celoso.-su voz aun sonaba seria, eso me preocupaba.
-Bueno, como digas.-le dije fríamente.
-Ya nos vamos. Para eso llamaba. No atiendas a la gente que esta en llamada de espera. Solo ven hasta mi oficina.-finalizó la llamada.
Tomé mi bolso y salí de la oficina. Varios hombres que trabajaban ahí me dedicaron miradas. Eso me puso nerviosa pero no podía acelerar el paso porque quedaría como una nena huyendo. Solo intenté ignorarlos, es que no estoy acostumbrada a esto, mi cuerpo nunca llamó la atención de ningún hombre.
Entre a la oficina de Hero.
-¿Estas bien?-preguntó al oír un suspiro de mi parte.
-Si.-dije intentando fingir que sus empleados no me habían pasado la mirada por todo el cuerpo. Como el había dicho antes, era celoso.
-No parece.-miró la pantalla de su computadora. Me senté en un sillón.
-¿Te falta mucho?-pregunté con impaciencia. Ya quería irme a casa.
-Si.-respondió secamente.
-¿Entonces para que me llamas?-dije de mal modo.
-Estoy molestándote. Ni una broma se te puede hacer.-dijo levantándose de la silla para que nos fuéramos. Preferí no responder tenía pensado unos cuantos insultos no aptos.
Ambos salimos de la oficina tomados de la mano. Los hombres que anteriormente me miraban ahora solo agachaban la mirada. Era más que obvio que si su jefe se enteraba de que ellos me habían estado observando, quedarían varias personas desempleadas. Tener un futuro esposo con éxito, esta genial. Eso es la única ventaja de estar por casarme con Hero.
Subimos al auto y Hero arrancó. Manejaba a una velocidad considerable, ni rápido, ni despacio, normal.
-Por aca no es la casa.-dijo mirando por la ventanilla.
-Lo se.-respondió friamente.
-¿Entonces?-insistí.- ¿A dónde vamos?
-A almorzar.
-No.-dije en tono de reproché.- No quiero almorzar a solas contigo.
-Acostumbrate.-dijo secamente mientras estacionaba.
-No quiero acostumbrarme.- nos bajamos del auto.- Es que de verdad no hagas todo esto.-agregué mientras caminabamos.- En serio no tienes porque llevarme a pasear o a tu trabajo, me casaré contigo, y aun que no quiero debo hacerlo. Entiende no me gusta que que hagas esto.- parecía que hablaba sola porque el ni me miraba.- Hero.-dije insistente.- ¿Puedes responderme?- me quedé parada en la puerta del lugar. El siguió caminando hasta notar que yo no iba tras el. Volteó a verme.
-¿Qué haces ahí?
-No quiero entrar.- comencé a caminar alejandome del lugar.
-Ven aquí.-corrió tras mi y me tomó del brazo.- ¿A dónde crees que vas?-preguntó con enojo en sus palabras.
-No quiero almorzar contigo.-articulé bien las palabras.
-¿Por qué?-preguntó intentando serenarse.
-Pues, porque no. Y porque ni me escuchas cuando te hablo. ¿Qué sentido tiene?-dije enojada con el.
-Si te estaba escuchando.-respondió.
-Si, pero no me respondias.
-Te traigo a almorzar conmigo porque quiero que hablemos, tranquilos en paz, sin empleadas que escuchen y vean todo lo que pasa. ¿Entiendes eso?- asentí. Su tono era macabro.
Me tomó de la mano y sin dejarme decir una sola palabra nos metimos al restaurante.
Al entrar nos dieron una mesa para dos. Hero pidió por ambos, si por mi fuera, ni hubiera pedido.
-¿De que querías hablar?-dije revolviendo la comida sin ganas de probarla.
-De la boda.-dijo probando su comida.
-Ah.-respondí sin ganas.- Puedes organizar todo tu, no tengo ningun problema.- me observó entre cerrando los ojos.
-Yo no elegiré ningún vestido.- dijo aun con su mirada sobre mi rostro.- ¿Qué es lo que te molesta tanto?
-Tu.
-¿Por qué?- dijo frunciendo el seño.
-Porque de repente apareces en mi vida diciendo que nos casaremos y que yo no puedo resistirme a eso y que si o si sera así. ¿Crees que eso es lindo?-lo miré.- No, no lo es.- agregué.- Y todavía no entiendo que es el asunto de “trabajo”-hice comillas con mis dedos.- para que me obligues a casarme contigo. –seguí revolviendo mi comida con desgano.
-Mira, no es trabajo.-se sirvió vino.- No te obligo a casarte conmigo por eso. ¿Quieres saber por que es?
-Sinceramente, no me importa.-dije de mala gana.- De todas maneras nos vamos a casar, sepa o no el porque.
-Bueno, si no quieres no te explico nada.- siguió con su almuerzo.- ¿Yo pago tu comida para que solo la revuelvas?
-No lo se, yo te dije que no quería comer.- mis palabras demostraban todos mis sentimientos. Tristeza y melancolia. Tenía ganas de salir corriendo de ahí, tomarme un avion hasta Japon y no ver a este imbecil nunca más en mi vida.
-¿Puedes escucharme?-preguntó sin siquiera mirarme.
-¿Qué me diras? La boda será en el jardin de la casa, adornaremos como a mi madre le guste e invitaremos a todos mis familiares y amigos.- imité una voz estúpida.- ¿Eso es?
-Primero, yo no hablo así.- me miró.- Segundo, no iba a decirte eso. Pero me has dejado una duda. ¿Hay alguien que quieras invitar?
-No. No quiero que la gente sepa que me caso con un loco psicopata que me compró en una subasta y ahora me quiere como su esposa para violarme.
-Ya basta.-dijo con frialdad en sus palabras.- Deja de hablar de ese modo.- estaba totalmente enojado.- No quiero escucharte decir tonteras.
Luego de el hermoso almuerzo con mi futuro esposo.- sarcasmo hasta en mis pensamientos.
Salimos del lugar para ir hasta la casa.
Al llegar corrí hasta mi habitación. Hero se quedó lejos, por suerte, ya no lo tenía cerca y ese era un buen momento para calmar mis nervios.
Me encerré en el baño y comencé a llorar mientras me sentaba en el suelo. Odiaba el hecho de no tener familia y tener que casarme con este imbécil.
Arrojé un cepillo de cabello hacía el espejo, partiendo a este en pedazos. Una idea para desahogarme llegó a mi cabeza. Tomé el pedazo de espejo y sin pensarlo dos veces me corté en la muñeca. La sangre no tardó en salir y así caer al piso manchando la blanca cerámica. Un grito de dolor se escapó de mi boca. A los segundo sentí un golpe en la puerta.
-¿Se encuentra bien señorita?-preguntó una de las chicas de limpieza desde mi habitación.
-Si.-dije no muy convencida. Mi voz sonaba adolorida Sentí los pasos apresurados de la joven saliendo de mi habitación.
-Ábreme la puerta en este mismo momento.-gritó Hero a los minutos de haberse ido la mujer. No respondí.- Abre.-me ordenó.- ______quiero que abras esta puerta porque si no la tiro abajo.-gritó con furia.
-No voy a abrir.- sentí que mi cuerpo se debilitaba y caí al suelo. Apoyé mi espalda sobre la pared.
-Aléjate de la puerta.-gritó antes de darle un tremendo golpe, esta solo se partió un poco, pero al segundo golpe se quebró dejando paso a Hero en el cuarto de baño.- ¿Estas loca?-gritó corriendo a donde yo me encontraba.- ¿Qué hiciste?-miró el espejo y luego mi mano.
Se revolvió el cabello con nerviosismo y tomó la toalla para envolverla en mi muñeca y así cortar la sangre.
-No puede ser que llegues a esto.-dijo furioso sentándose a mi lado.- ¿Por qué lo haces?
-¿Crees que merece la pena vivir así?-dije en un hilo de voz. Me aferró a su cuerpo.
-No digas eso.- sentí como sus fuertes brazos me rodeaban.- Perdona todo lo que pasó hoy en el almuerzo.-acarició mi cabello.- No se porque hablo de tan mala gana, me sale solo. No me gusta hacer daño a la gente y menos me gusta si tu te haces daño.-agregó.
Deje mis lagrimas caer nuevamente, cerré los ojos con fuerza y respiré agitadamente.
-Solamente tienes que atender el teléfono y separarme estas carpetas en “Entregados y pendientes”. ¿Entendido?-me explicaba mientras me pasaba las carpetas.- Las que tienen el sello rojo son los entregados y los que no lo tienen son los pendientes.- me observó.- ¿Me estas escuchando?
-Si, Hero.-respondí como si fuera su empleada.- ¿Nada más?
-Si, solo pásame los llamados de estas dos personas.-me pasó un papel.- Anota.- me dio lapicera.- Micky Yoochun y Xian Junsu. Para las demás personas que llamen, yo estoy en una importante reunión. ¿De acuerdo?- caminó hasta la puerta.- ¿Crees que podrás?
-Si, Hero.-dije obvia.- Ya vete y déjame en paz.
Cerró la puerta de “mi oficina”. Comencé separando las carpetas en “entregados y pendientes”, no hubo ningún llamado hasta las 10:00 am pero ya luego el teléfono no paraba de sonar. Era un llamado tras otro y luego otro. No creí que ser la secretaria de Hero Jaejoong sería tan agotador.
-Oficina de Hero Jaejoong ¿En que puedo ayudarle?
-Que sensual suena cuando tú lo dices.-dijo su voz tras el teléfono.
-No juegues, hay como seis personas esperando que atienda.
-¿Más importantes que tu futuro esposo?-contestó con seriedad.
-Hero tu mismo sabes que no nos casamos por amor así que no me vengas con pavadas.
-_____ Han te advierto que soy muy celoso.-su voz aun sonaba seria, eso me preocupaba.
-Bueno, como digas.-le dije fríamente.
-Ya nos vamos. Para eso llamaba. No atiendas a la gente que esta en llamada de espera. Solo ven hasta mi oficina.-finalizó la llamada.
Tomé mi bolso y salí de la oficina. Varios hombres que trabajaban ahí me dedicaron miradas. Eso me puso nerviosa pero no podía acelerar el paso porque quedaría como una nena huyendo. Solo intenté ignorarlos, es que no estoy acostumbrada a esto, mi cuerpo nunca llamó la atención de ningún hombre.
Entre a la oficina de Hero.
-¿Estas bien?-preguntó al oír un suspiro de mi parte.
-Si.-dije intentando fingir que sus empleados no me habían pasado la mirada por todo el cuerpo. Como el había dicho antes, era celoso.
-No parece.-miró la pantalla de su computadora. Me senté en un sillón.
-¿Te falta mucho?-pregunté con impaciencia. Ya quería irme a casa.
-Si.-respondió secamente.
-¿Entonces para que me llamas?-dije de mal modo.
-Estoy molestándote. Ni una broma se te puede hacer.-dijo levantándose de la silla para que nos fuéramos. Preferí no responder tenía pensado unos cuantos insultos no aptos.
Ambos salimos de la oficina tomados de la mano. Los hombres que anteriormente me miraban ahora solo agachaban la mirada. Era más que obvio que si su jefe se enteraba de que ellos me habían estado observando, quedarían varias personas desempleadas. Tener un futuro esposo con éxito, esta genial. Eso es la única ventaja de estar por casarme con Hero.
Subimos al auto y Hero arrancó. Manejaba a una velocidad considerable, ni rápido, ni despacio, normal.
-Por aca no es la casa.-dijo mirando por la ventanilla.
-Lo se.-respondió friamente.
-¿Entonces?-insistí.- ¿A dónde vamos?
-A almorzar.
-No.-dije en tono de reproché.- No quiero almorzar a solas contigo.
-Acostumbrate.-dijo secamente mientras estacionaba.
-No quiero acostumbrarme.- nos bajamos del auto.- Es que de verdad no hagas todo esto.-agregué mientras caminabamos.- En serio no tienes porque llevarme a pasear o a tu trabajo, me casaré contigo, y aun que no quiero debo hacerlo. Entiende no me gusta que que hagas esto.- parecía que hablaba sola porque el ni me miraba.- Hero.-dije insistente.- ¿Puedes responderme?- me quedé parada en la puerta del lugar. El siguió caminando hasta notar que yo no iba tras el. Volteó a verme.
-¿Qué haces ahí?
-No quiero entrar.- comencé a caminar alejandome del lugar.
-Ven aquí.-corrió tras mi y me tomó del brazo.- ¿A dónde crees que vas?-preguntó con enojo en sus palabras.
-No quiero almorzar contigo.-articulé bien las palabras.
-¿Por qué?-preguntó intentando serenarse.
-Pues, porque no. Y porque ni me escuchas cuando te hablo. ¿Qué sentido tiene?-dije enojada con el.
-Si te estaba escuchando.-respondió.
-Si, pero no me respondias.
-Te traigo a almorzar conmigo porque quiero que hablemos, tranquilos en paz, sin empleadas que escuchen y vean todo lo que pasa. ¿Entiendes eso?- asentí. Su tono era macabro.
Me tomó de la mano y sin dejarme decir una sola palabra nos metimos al restaurante.
Al entrar nos dieron una mesa para dos. Hero pidió por ambos, si por mi fuera, ni hubiera pedido.
-¿De que querías hablar?-dije revolviendo la comida sin ganas de probarla.
-De la boda.-dijo probando su comida.
-Ah.-respondí sin ganas.- Puedes organizar todo tu, no tengo ningun problema.- me observó entre cerrando los ojos.
-Yo no elegiré ningún vestido.- dijo aun con su mirada sobre mi rostro.- ¿Qué es lo que te molesta tanto?
-Tu.
-¿Por qué?- dijo frunciendo el seño.
-Porque de repente apareces en mi vida diciendo que nos casaremos y que yo no puedo resistirme a eso y que si o si sera así. ¿Crees que eso es lindo?-lo miré.- No, no lo es.- agregué.- Y todavía no entiendo que es el asunto de “trabajo”-hice comillas con mis dedos.- para que me obligues a casarme contigo. –seguí revolviendo mi comida con desgano.
-Mira, no es trabajo.-se sirvió vino.- No te obligo a casarte conmigo por eso. ¿Quieres saber por que es?
-Sinceramente, no me importa.-dije de mala gana.- De todas maneras nos vamos a casar, sepa o no el porque.
-Bueno, si no quieres no te explico nada.- siguió con su almuerzo.- ¿Yo pago tu comida para que solo la revuelvas?
-No lo se, yo te dije que no quería comer.- mis palabras demostraban todos mis sentimientos. Tristeza y melancolia. Tenía ganas de salir corriendo de ahí, tomarme un avion hasta Japon y no ver a este imbecil nunca más en mi vida.
-¿Puedes escucharme?-preguntó sin siquiera mirarme.
-¿Qué me diras? La boda será en el jardin de la casa, adornaremos como a mi madre le guste e invitaremos a todos mis familiares y amigos.- imité una voz estúpida.- ¿Eso es?
-Primero, yo no hablo así.- me miró.- Segundo, no iba a decirte eso. Pero me has dejado una duda. ¿Hay alguien que quieras invitar?
-No. No quiero que la gente sepa que me caso con un loco psicopata que me compró en una subasta y ahora me quiere como su esposa para violarme.
-Ya basta.-dijo con frialdad en sus palabras.- Deja de hablar de ese modo.- estaba totalmente enojado.- No quiero escucharte decir tonteras.
Luego de el hermoso almuerzo con mi futuro esposo.- sarcasmo hasta en mis pensamientos.
Salimos del lugar para ir hasta la casa.
Al llegar corrí hasta mi habitación. Hero se quedó lejos, por suerte, ya no lo tenía cerca y ese era un buen momento para calmar mis nervios.
Me encerré en el baño y comencé a llorar mientras me sentaba en el suelo. Odiaba el hecho de no tener familia y tener que casarme con este imbécil.
Arrojé un cepillo de cabello hacía el espejo, partiendo a este en pedazos. Una idea para desahogarme llegó a mi cabeza. Tomé el pedazo de espejo y sin pensarlo dos veces me corté en la muñeca. La sangre no tardó en salir y así caer al piso manchando la blanca cerámica. Un grito de dolor se escapó de mi boca. A los segundo sentí un golpe en la puerta.
-¿Se encuentra bien señorita?-preguntó una de las chicas de limpieza desde mi habitación.
-Si.-dije no muy convencida. Mi voz sonaba adolorida Sentí los pasos apresurados de la joven saliendo de mi habitación.
-Ábreme la puerta en este mismo momento.-gritó Hero a los minutos de haberse ido la mujer. No respondí.- Abre.-me ordenó.- ______quiero que abras esta puerta porque si no la tiro abajo.-gritó con furia.
-No voy a abrir.- sentí que mi cuerpo se debilitaba y caí al suelo. Apoyé mi espalda sobre la pared.
-Aléjate de la puerta.-gritó antes de darle un tremendo golpe, esta solo se partió un poco, pero al segundo golpe se quebró dejando paso a Hero en el cuarto de baño.- ¿Estas loca?-gritó corriendo a donde yo me encontraba.- ¿Qué hiciste?-miró el espejo y luego mi mano.
Se revolvió el cabello con nerviosismo y tomó la toalla para envolverla en mi muñeca y así cortar la sangre.
-No puede ser que llegues a esto.-dijo furioso sentándose a mi lado.- ¿Por qué lo haces?
-¿Crees que merece la pena vivir así?-dije en un hilo de voz. Me aferró a su cuerpo.
-No digas eso.- sentí como sus fuertes brazos me rodeaban.- Perdona todo lo que pasó hoy en el almuerzo.-acarició mi cabello.- No se porque hablo de tan mala gana, me sale solo. No me gusta hacer daño a la gente y menos me gusta si tu te haces daño.-agregó.
Deje mis lagrimas caer nuevamente, cerré los ojos con fuerza y respiré agitadamente.
La Bella y La Bestia cap 6
Capitulo 6:
Esa noche no dormí, para mi casarme a los 16 años es una locura y más si no es por amor.
Lo odio, no existen mejores palabras para decir lo que siento en este momento ¡Odio a Hero Jaejoong! No puede llegar y decirme, mira _____ Han nos casaremos.
¿Pero quien se cree? Afff no puedo ni pensar en el porque me dan ganas de correr a su habitación y colocarle una almohada sobre la cara y presionar hasta que no respire.
Me levanté y me di una larga ducha, me maquillé para tapar todas las marcas que delataban mi terrible noche. Lo logré, mi maquillaje cubría todo. Me vestí con unos jeans y un buzo, hacía frío y es obvio porque estamos llegando al invierno.
Baje con pesadez las escaleras y me encontré con Hero sentado a la mesa, el televisor prendido en el canal de las noticias y su taza con café frente a el.
-Buen día.-dijo sin despegar la mirada del televisor.
-Seria un buen día si no te hubiera encontrado aquí.-dije de mala gana mientras me sentaba a la mesa.
-Okey, tranquila.-dijo mirándome.- ¿Por qué te maquillas tanto?
-¿Y a ti eso que te importa?-apoyé mis brazos sobre la mesa y recosté mi cabeza sobre ellos.
-¿Dormiste?
-No.
Una de las señoritas de limpieza se acercó a mi.
-¿Qué va a desayunar señorita?-me sonrió simpáticamente.
-Jugo de naranja.
-¿Nada de comer?-me miró extrañada.
-No, gracias.-dije fingiendo una sonrisa mientras ella se retiraba.
-¿Qué te pasa?-dijo de mala gana mientras me miraba.- Claro, si se puede saber.-agregó con sarcasmo.
-¿Y todavía preguntas que me pasa?-dije casi sin fuerzas para hablar.- Tu presencia en mi vida, me pasa.- se levantó de su silla y se sentó a mi lado.
-Mas te vale que te vayas acostumbrando a mi presencia porque dentro de dos semanas compartiremos la cama.- desvió la mirada hacía el televisor.
-Eso ni lo sueñes.-le advertí.
-No lo sueño, ni te creas.-dijo de mala gana. Puso uno de sus brazos alrededor de mis hombros.- Vas a ser mi esposa y por lo tanto tu papel en mi vida, será complacerme por las noches.- besó mi mejilla haciendo ruido. Estúpido, desagradable.
Sus palabras me habían dejado estática y sin respuestas. Yo no pensaba compartir la cama con el y menos tener relaciones. Este chico se estaba volviendo loco si pensaba en eso realmente.
La chica me dio mi jugo de naranja y me lo tomé más rápido que nunca, pues tenía a Hero a mi lado abrazándome y ni siquiera me miraba. Observaba el televisor con sumo detenimiento y hacía muecas a medida que decían variadas noticias.
Me levanté de la mesa y caminé hasta las escaleras porque su voz me detuvo.
-¿A dónde vas?-preguntó incrédulo.
-A mi habitación.-respondí retomando mi paso. Se levantó de la silla y me siguió.- ¿Qué? ¿Qué quieres?
-Me voy al trabajo.
-Ahh ¡Feliz Cumple Años!- le dije sarcástica.- ¿Crees que me importa?-pregunté enojada.
-No, no creo que te importe, porque no te importa. Solo te avisaba porque tu vienes conmigo.- dio media vuelta.
-No, yo no voy contigo.
-Si, tu si vas conmigo. Así que quiero que te vistas como una persona normal y baje en 10 minutos.
-Primero que nada, soy una persona normal y segundo si no quieres que me vean así vestida, no me lleves.-dije de mal modo antes de seguir subiendo las escaleras.
Entré en mi habitación y cerré de un portazo. ¿Una persona normal? ¿Quién se cree? Estoy normalmente vestida, tengo unos jeans y un buzo “GAP” no esta nada mal para mi edad, pero como todo el mundo cree que tengo 19 debo vestirme como una vieja.
Me recosté en mi cama y prendí el televisor. Me divertí viendo “Disaster Date” y los estúpidos que se creían esas citas de mentiras. Me reí un rato hasta que un golpe seco en mi puerta me hizo sobresaltar.
-¿Quién?-grité sin levantarme de la cama.
-Yo.-me gritó desde el otro lado de la puerta.
-No quiero que pases.-le grite subiendo el volumen del televisor para no escucharlo.
Pero aun así entro en mi habitación.
-Nos vamos.
-Te vas.-lo corregí.- No vaya a ser que alguien te vea con una persona anormal.
-No me refería a eso. Me refiero a que no te vistes como cualquier chica. Te vistes así no más, ni te arreglas.
-¿Arreglarme para que?-me senté en la cama y apagué el televisor.- ¿Para que tu me veas arreglada? Ni lo sueñes, yo me arreglo cuando estoy de humor, cuando tengo a alguien que note mi presencia y cuando tengo a alguien a quien le importe como este vestida y maquillada. En cambio yo, te tengo a ti, no estoy de humor y ni te importa como este vestida.
-Claro que me importa.-dijo apoyándose en el marco de la puerta.- Después de todo serás mi esposa.
-¿Y eso que tiene que ver?
-Que la esposa de Hero Jaejoong tiene que estar bien arreglada.
-A ti solo te importan las apariencias.-dije de mala gana y me encerré en el baño.
-Sal de ahí.-golpeó la puerta.- Nos tenemos que ir.
-Dime…-grité desde adentro.- ¿Para que quieres que vaya?
-Necesito tu ayuda.
-¿Para que?- me apoyé en la puerta.
-Me quedé sin secretaria.
-¿Me vas a pagar?-abriendo un poco la puerta.
-Si trabajas como se debe si.-me contestó.- Pero tienes que ponerte algo más formal. No te cambies los jeans pero ponte una camisa.
-Okey, okey.-salí del baño y abrí mi armario.
-¿Me dejas elegir?-preguntó acercándose a mi.
-No.-respondí secamente mientras revolvía la ropa.
-¿Por qué no?
-Porque no.-seguí revolviendo.
-Esa.-señalo una celeste.
-No lo se.-dije sacándola de la percha.- Es muy ajustada.
-Es perfecta.- agregó mientras salía de la habitación.- Cambiate y baja, por favor.- me ordenó sutilmente mientras cerraba la puerta.
Me vestí con la camisa celeste. No era nada fea, pero muy ajustada. Hacía resaltar mis curvas y se pegaba a mi cintura formando un hermoso cuerpo. Me sentía rara, nunca la había usado y menos para salir de mi casa.
Me miré al espejo y suspire, tal vez sea hora de salir del cascaron y demostrarle a los hombres que detrás de esta cara de niña, existe una mujer.
Colgué mi bolso en mi hombro y me coloqué los tacones, me puse un abrigo y baje.
Hero estaba apoyado en la puerta principal con el maletín en la mano. Desvió la mirada hacía mi cuando me vio bajar.
Salimos de la casa en silencio y mantuvimos ese silencio durante el viaje hasta la oficina.
Al bajar del auto, me tomó la mano. Simplemente no me zafé porque su padre estaría allí.
martes, 23 de julio de 2013
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